Durante la actividad, docentes y estudiantes acompañaron el acopio de herramientas, además de materiales esenciales entre los que se recibieron alambres, amarras para techo, accesorios hidráulicos y sanitarios, plásticos, tornillos y clavos.
El Trueque Donatón propuso una dinámica basada en la reciprocidad: quienes se sumaron con sus donaciones pudieron participar en una programación familiar que incluyó talleres de arte, origami, yoga y actividades recreativas, haciendo del encuentro un espacio para compartir, crear y movilizarse alrededor de un propósito común.
La iniciativa nació como una manera de transformar la solidaridad en acciones concretas frente a las necesidades que persisten después de la emergencia. Cada donación aporta a la recuperación de familias y comunidades que requieren materiales para avanzar en procesos de reparación y reconstrucción.
Para la comunidad Bonaventuriana en Armenia, acompañar la recuperación posterior al sismo implica permanecer cerca de las personas y continuar identificando maneras de aportar incluso después de superada la atención inmediata de la emergencia.
El Trueque Donatón refleja principios profundamente ligados a la identidad franciscana: la fraternidad que nos acerca al otro, la solidaridad que nos mueve a compartir y el cuidado que convierte el conocimiento y las capacidades institucionales en servicio.
Fuente: Hub de Innovación y Transformación


