Su aporte fue una ayuda concreta para una comunidad que atravesaba momentos difíciles. Con él, la formación bonaventuriana se traduce en acción: la experiencia profesional puesta al servicio de quien más la necesita, incluso más allá de los límites de una profesión.
Desde la Universidad de San Buenaventura exaltamos su iniciativa y su generosidad. Gracias, Rocke, por llevar con tu ejemplo la solidaridad y el sentido de pertenencia que caracterizan a los graduados Bonaventurianos, y por recordarnos que el conocimiento transforma cuando se pone al servicio de los demás
¡Caminamos juntos para transformarnos!


