“La ciudad no es lo urbano”
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    “La ciudad no es lo urbano”
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    “La ciudad no es lo urbano”

    El programa de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingenierías participa de un trabajo interinstitucional para la promoción de organizaciones campesinas, de mujeres y jóvenes, en el marco de la Alianza por el territorio del Valle de Aburrá y la vida campesina.

    La decana de la Facultad de Ingenierías, Helena Pérez Garcés junto a la directora de la Maestría en Bioclimática, Diana Valencia Londoño, coordinaron el ciclo de cierre de los conversatorios virtuales durante el 2020, denominado “Ruralidades, múltiples identidades y realidades diversas” con el tema de planeación y gestión del territorio.

    La Alianza por el territorio y la vida campesina del Valle de Aburrá nació en el año 2017, fruto de la unión del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y el Instituto de Estudios Regionales - INER de la Universidad de Antioquia, la Escuela del Hábitat de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila y el programa de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de San Buenaventura.

    Esta coalición adelanta acciones investigativas, de extensión y docencia, con miras a desarrollar procesos sociales, políticos, académicos y jurídicos para la construcción de una región rural campesina en el Valle de Aburrá y la implementación del Distrito Rural Campesino de Medellín.  A partir de ello, la decana Helena Pérez Garcés le concedió una entrevista al Boletín Hay Noticia para hablar del trabajo, los avances y la propuesta de la Universidad con respecto a la temática.
     
    ¿Cómo se ha venido adelantando el trabajo de la Universidad con la Alianza por el territorio del Valle de Aburrá y la vida campesina?
    R: La Institución ha venido trabajando el tema de hábitat rural desde las artes y se ha conectado en el territorio rural a través de la Facultad de Ingenierías, en la investigación y el desarrollo del trabajo comunitario.
     
    ¿En qué consiste la participación conjunta entre las universidades y la Fundación Penca de Sábila en este proyecto?
    R: Las instituciones miembros de la Alianza por el territorio del Valle de Aburrá y la vida campesina aportamos desde las diferentes áreas de experiencia; asimismo, en ejes relacionados con las herramientas de gestión territorial asociado a los Planes de Ordenamiento Territorial y propuesta de gestión de desarrollo.
     
    ¿Cuál es el objetivo de esta alianza?
    R: La ciudad no es lo urbano sino también sus bordes y áreas cercanas de influencia; allí se incluye a una población que tiene otra forma de habitar, de ver la vida, de entender el mundo. Ver la ruralidad como una oportunidad de desarrollo, como áreas donde se pueden presentar ideas de innovación y una forma diferente de gestión y trabajo.
     
    Siguiendo este lineamiento, ¿Cuál es la experticia que desarrolla la Universidad de San Buenaventura Medellín para aportarle significativamente a este trabajo?
    R: Participamos en una línea de atención comunitaria, de comunicación y formación de personas que están en el territorio; nos centramos también en que, en una primera instancia, la escuela rural campesina se forme en diplomados y cursos para que puedan interactuar en su territorio con las autoridades como jefes, líderes y en diferentes procesos sociales; en una segunda fase, procuramos que los jóvenes logren avances significativos de interacción con las TIC y el manejo de los medios de comunicación para la gestión en el desarrollo. Por su parte, en temas investigativos, para que la ruralidad se consolide y presente propuestas para el municipio y la incidencia social en las políticas públicas.
     
    ¿Cuál ha sido el mayor descubrimiento o avance en la dinámica del desarrollo desde la investigación?
    R: La ruralidad se desarrolla desde lo urbano; lo urbano no es lo único que existe; por ejemplo, si necesito declarar un área protegida, declaramos la montaña protegida de residuos sólidos, entonces, hay que gestionar el relleno sanitario; ese, principalmente, es el imaginario colectivo de las personas. Y este trabajo ha confirmado que, no hay zonas vacías, los campesinos viven allí, en las tierras de siembra y cosecha; no se pueden desaparecer más del mapa de todos y no darles el significado y valor oportuno afecta en gran manera su desarrollo.

    Por otra parte, hay un cliché con respecto a los campesinos que andan descalzos y con machete y no necesariamente es así. El campesino tiene su propia cultura y necesita aprovechar el territorio que le representa identidad, una cultura propia del progreso; y el urbanismo debe respetar y conocer esto. Los campesinos no solo viven de lo agrícola, sino de lo cultural, de la relación de cada uno con la tierra como forma de vida e institución de la familia. El trabajo de todos es ajustar este imaginario que también pasa a la política pública para que a los campesinos se les conceda el debido reconocimiento.
     
    ¿Cuál es el principal aporte desde la academia?
    R: Partir del reconocimiento de que los campesinos existen. La propuesta de gestión del territorio que adelantamos va encaminada a esa área específica; estudios que le den insumos a las políticas públicas en el Plan de Ordenamiento Territorial y en el Plan de Inversión Agrícola para el Valle de Aburrá, en el que Medellín lidera ese proceso. En todo esto, la responsabilidad de las universidades es señalar las formas de llevar a la práctica los procesos investigativos.
     
    Un ejemplo de ello cuál sería…
    R: El Plan de Ordenamiento Territorial indica que hay zonas rurales que tienen dos categorías:  urbanas y suburbanas, pero cuando uno explora los territorios, hay zonas que no obedecen a esas dos premisas; por lo cual, se propondría una nueva categorización para el POT y así, llegar a modificar la ley 388 de cómo puede ser la clasificación del suelo en Colombia dadas esas particularidades. Esos son los aportes que hay que llegar a hacer a partir del desarrollo de este proyecto con las universidades y los derechos en la Alianza, como una responsabilidad por parte de todos.
     
    ¿Qué plan podría desarrollarse para hacer posible esto?
    R: Darles herramientas que tengan incidencias en la gestión de su territorio, más capacitaciones en las TIC; herramientas alineadas al desarrollo que los haga autónomos, de tal manera que logre llevarlos a un nuevo nivel, al igual que la urbanidad y así, puedan negociar -entre sí- su territorio; además, que no sean audiencias calladas.
     
    Finalmente, ¿qué se proyecta con este trabajo y la Alianza?
    R: Poner en la agenda pública el tema de la ruralidad de Medellín y el Valle de Aburrá, como también, compartir las conclusiones de los conversatorios desarrolladas durante este 2020. Transmitir, además, la razón de ser de esta alianza, en la que no hay competencia, sino, un trabajo con las fortalezas de cada uno de los actores que participan de esta. Queremos que los resultados se puedan llevar a la acción, adelantar la renovación del convenio para que este permita seguir ampliando los beneficios del territorio.

    Otros encuentros virtuales
    Durante la contingencia, se realizaron conversatorios cuyos temas han sido trabajados por la Alianza, como: voces campesinas, los jóvenes rurales y sus acciones por la permanencia en el territorio campesino, las mujeres rurales, entre otros.

    Conoce su trayectoria
    La decana Helena Pérez Garcés es Ingeniera Ambiental, con Especialización en Sistemas de Información Geográfica, magíster en Ciencias Ambientales, candidata a doctora en Geografía. En su trayectoria profesional se ha desempeñado como asesora y consultora en temas de ordenamiento y planificación del territorio en entidades públicas y privadas; en la academia ha asumido roles como jefe de línea de investigación, gestión ambiental, dirección de programa y coordinación de investigaciones.

    Única iniciativa colombiana que participa en el galardón internacional Ciudades Transformadoras 2020
    El circuito económico solidario y la propuesta de una figura de protección como el Distrito Rural Campesino han sido estrategias y aportes de La Corporación Penca de Sábila que buscan garantizar la permanencia de la vida campesina en Medellín. Esta experiencia es una de las doce historias inspiradoras sobre la transformación a nivel local preseleccionada para el Premio del Público Ciudades Transformadoras 2020, el cual es un proceso global que identifica y apoya prácticas y respuestas transformadoras que abordan crisis globales a nivel local.

    Para votar por la experiencia, ingresa al siguiente enlace: https://transformativecities.org/es/premio2020/, luego en la Categoría Alimentos selecciona la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila.

    Fuente: Facultad de Ingenierías y Alianza por el territorio y la vida campesina del Valle de Aburrá
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